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En los asesinatos de periodistas y defensores de los derechos humanos, antes de que la autoridad explore todas las hipótesis sobre los posibles móviles, se desacredita a las víctimas, dijo Alberto Brunori, alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en México Javier Cabrera Corresponsal El Universal Miércoles 20 de enero de 2010 CULIACÁN, Sin.— En los asesinatos de periodistas y defensores de los derechos humanos, antes de que la autoridad explore todas las hipótesis sobre los posibles móviles, se desacredita a las víctimas, dijo Alberto Brunori, alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en México.
“Preocupan los murmullos que se emiten sobre la supuesta vida de las víctimas, antes de que se llegue a la verdad, sobre todo en lo que respecta a los motivos por los que fueron ejecutadas”. En una plática con miembros de la Asociación de Periodistas y Comunicadores 7 de Junio, el comisionado subrayó que la impunidad que prevalece alienta a la repetición de los hechos violentos en varios estados de la República. Refirió que ante la creciente agresión y asesinatos de comunicadores en México, el próximo mes se reunirá con especialistas de Colombia, a fin de conocer los métodos que asumieron para proteger a sus reporteros. Brunori señaló que recopila la información sobre la situación de violencia en Sinaloa, en especial del caso del reportero radiofónico José Luis Romero, levantado el 30 de diciembre y 15 días después fue localizado muerto y con huellas de tortura, envuelto en bolsas negras. Este año dos reporteros han sido asesinados. El 7 de enero, Valentín Valdés del periódico Zócalo de Saltillo, fue localizado muerto tras después de haber sido levantado con otro de sus compañeros. En la primera década del Siglo XXI, 64 periodistas perdieron la vida a manos de la delincuencia organizada. Según datos de EL UNIVERSAL, los estados de Chihuahua con 10 asesinatos y Tamaulipas con ocho encabezan la lista de violencia contra periodistas, seguidos de Oaxaca con siete, Veracruz con seis y un desaparecido, Guerrero con seis y Durango con cinco. De ese periodo, 2009 fue el año más violento, con 13 asesinatos y una desaparición, la de María Esther Aguilar Camcinden, de 32 años, periodista del Diario de Zamora, Michoacán, para el que cubría la información policial; fue levantada (secuestrada) el 11 de noviembre. |