De la sustentabilidad en la industria textil

by Ernesto Elizalde Castillo

"Toma 20 años construir una buena reputación y cinco minutos arruinarla. Si piensas en eso, harás las cosas diferente"

- Warren Buffet

¿Será posible que alguna empresa todavía considere el uso de esclavos en plantaciones de algodón? ¿Consideraríamos prudente usar piel de judíos para hacer chamarras? ¿Sería adecuado comprar un saco que contenga piel de gorila de una marca prestigiosa?  

La historia nos ha mostrado que a lo largo del tiempo, nuestros criterios respecto de aquello que es ético y moral, se han venido ajustando a estándares que consideramos cada vez más altos y lo que ayer nos parecía perfectamente viable, hoy nos parece quizá incluso aberrante, como lo pueden ser aspectos como la esclavitud, el racismo, el maltrato animal, la contaminación desmedida, la explotación inhumana de trabajadores, el uso de niños en la industria, el uso de especies en peligro de extinción, la trata de blancas, la prostitución forzada o la promoción de perjuicios a la salud como la anorexia, la bulimia, la drogadicción u otros trastornos mentales y físicos. También nos hemos encontrado con que resulta que para la mayoría de nosotros, El daño a la tierra, el agua y el aire, deliberado o inconciente, conllevan una inmoralidad pues resulta en la afectación no solo de los humanos quienes vivimos en el planeta sino también de las especies animales, del reino vegetal, insectos y otros grupos de seres vivos quienes pudiesen encontrar su extinción por este daño y con ello romper las cadenas de equilibrio ecológico, dañando a todos en un proceso de causalidad.   

No solo nos dañamos a nosotros mismos dañando los recursos naturales, sino que a su vez, estamos dañando a las generaciones futuras, robando en forma inmisericorde, el futuro que no nos pertenece.   

Cualquier ser civilizado comprende que a toda acción corresponde una reacción y que no hay forma de que podamos cerrar los ojos para evitar que haya consecuencias a nuestros actos.  

Resulta entonces que quienes emprendamos negocios en el futuro, estamos obligados a considerar que nuestros clientes son seres humanos, muchas de las veces civilizados y por tanto conscientes del impacto que tendremos a través de nuestros negocios en el medio ambiente, en la sociedad o en la salud y encontraremos ahí a nuestros jueces más rudos, ya que en lo inmediato pueden tomar la decisión de dejar de adquirir nuestros productos.  

Miguel Ángel Gardetti recupera la denominación de stakeholders para todos aquellos que intervienen en el desarrollo de los negocios, considerando por supuesto primera instancia a inversionistas, clientes, sociedad civil, pero también aquellos que participan indirectamente en nuestras decisiones como lo son especies animales, ecosistemas e incluso generaciones futuras. Todos ellos participan de alguna forma en el perfil de las industrias actuales.  

En las monarquías absolutistas del siglo XVII, la realeza era la encargada de determinar los cómos de la producción, sin importar demasiado los impactos que hubiesen en las condiciones laborales, la calidad de vida de los trabajadores, el daño a recursos naturales (en aquel momento parecían inagotables), a especies animales y otros rubros, ya que, entre otras cosas, prácticamente todo era dominio del rey.   

Con el advenimiento de la Revolución Francesa, de la Ilustración, del Racionalismo y otros fenómenos sociales que incluyen a los nacionalismos, el colonialismo, la Teoría de la Evolución de Darwin y otros más, la forma de pensamiento y percepción de la realidad, iniciaron un cambio, aparentemente irreversible, mismo que daría perfil a las concepciones de todo tipo (religiosas, morales, de la producción, de la propiedad de la tierra, de la propiedad intelectual, de las formas de comercio, etc.).   

Así por ejemplo Adam Smith en su libro La Riqueza de las Naciones, nos aporta la idea de capitalismo, entre otras cosas, como una forma de ir en contra de la propiedad exclusiva del rey sobre la tierra y los recursos naturales, pero, a su vez, dando pie a que ese mismo capitalismo desarrollase, junto con el racionalismo, la Revolución Industrial, misma que llevaría a diferentes naciones, incluida la de los Estados Unidos, A cambiar el destino de la tenencia de la tierra, de la propiedad intelectual, de las formas de producción, el destino de los capitales, a los recién nacidos ciudadanos, es decir, a aquellos que tienen la posibilidad de elegir a sus gobernantes en lugar de ser súbditos de un monarca quien se supone que lo sabe todo, define todo y posee prácticamente todo.  

Es durante la revolución industrial, que empezamos a ver cómo se explotan a los trabajadores a niveles tan crudos que incluso se les obliga a trabajar 12 horas diarias, se obliga a que las mujeres trabajadoras lleven a sus hijos a la empresa y, en lugar de que estos anden corriendo en los pasillos o jugando “sin hacer nada“, se les ponía a trabajar sin goce de sueldo en beneficio del capitalista. En ese momento histórico, la ley de muchos países, no contemplaba sanciones para aquellos patrones que latiguearan a niños u obreros, o no ponía peros a enjaular a trabajadores para garantizar que estuviesen laborando en punto de las 7:00 a.m.   

El incendio en la madrugada del 25 de marzo de 1911, en la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York, según una versión, provocado quizá por uno de los dueños ante la amenaza de huelga por mejores condiciones laborales, causó la muerte de 146 trabajadores, 129 de ellos mujeres, entre catorce y veintitrés años de edad, la mayoría inmigrantes de Europa del Este e Italia. Independientemente de las causas del incendio, todos los trabajadores se encontraban mal pagados, no existían medidas de seguridad, extintores, ni salidas de emergencia, las puertas habñian sido atrancadas para evitar robos y salidas de personal no autorizadas y otras condiciones que hoy consideramos mínimas indispensables dentro de la industria. por supuesto, hoy día nadie se acuerda de la marca de camisas que se hacían ahí, ya que traerían el estigma, estas camisas, de venir manchadas con la sangre de los trabajadores.  

Un caso parecido tuvimos en México cuando, en el temblor de 1985, cayeron varias fábricas textiles del centro de la ciudad, debido a que las construcciones se encontraban en un terrible mal estado, adicionalmente, la corrupción había permitido que se estacionen materiales de menor calidad en la edificación, debido a que eran las 7:19 de la mañana, los edificios se encontraban prácticamente en su máxima capacidad, lo que propició la muerte de cientos de obreras, pero, además de las bajas, las trabajadoras sobrevivientes no recibieron apoyo por parte de los dueños de la empresa, aún cuando varias de ellas ya no tenían adonde regresar, pues sus edificios habían caído también. Adicionalmente, cuando llegan los dueños a los escombros de sus propiedades, su primera urgencia era la de rescatar las máquinas, menoscabando tanto a los cuerpos como a los sobrevivientes. En función de esto, cabría preguntarnos ¿qué tipo de clientes comprarían productos a este tipo de dueños?  

En el siglo XIX, la compañía British East India Company se había apoderado por sí sola, prácticamente del gobierno de la India, de forma que además de las especias, obligaban a los textileros locales a la producción de los bellísimos textiles ancestrales que se hacían ahí, con patrones muy intrincados, pero, a cambio de un pago mísero por estos. A lo largo de muchos años todos esos productores que habían trabajado de la misma manera a lo largo de cientos de años para crear sus diseños, mismos que no gozaban de la protección de propiedad intelectual que para ese momento ya estaban promoviendo los ingleses para cualquier idea propia (véase época Victoriana), tenían condiciones precarias y marginales a lo largo de este periodo, pero, con el advenimiento e innovación, de la máquina de coser de Singer, además de la máquina de hilado de Crompton y el telar de Joseph Marie Jacquard y el de Edward Cartwright, además de la producción química de colorantes como el índigo de Adolf von Baeyer (1880) y el perfeccionamiento hecho por Karl Heumann, o el malva desarrollado por accidente por William Henry Perkin o el desarrollo de Wallace Hume Carothers quien hace el sintético del nylon (a base de la proteína de la seda, aunque esto sucedió hasta la mitad del siglo XX) y otros desarrollos más, las condiciones precarias de los hindúes pasaron de ser malas a inhumanas, de forma que hay quienes estiman que los ingleses exterminaron, “sin querer” a través de sus sistemas de mercado y producción, a más hindúes que Hitler a judíos, además de la rápida sustitución de productos locales por aquellos producidos en Inglaterra a precios más bajos y con mayor productividad por parte de los ingleses, desplazaron a millones de hindúes de sus actividades económicas a una época tan pauperizada, que motivó que años más tarde Mahatma Gandhi emprendiese la búsqueda de la independencia de la India.  

En la biografía de Gandhi, incluso se relata la búsqueda de él, de solidarizarse con los trabajadores textiles ingleses en el legendario viaje que hizo para entrevistarse con el rey de Inglaterra, así como también las manifestaciones en contra de los textiles provenientes de Inglaterra que fueron los causantes de la creación de muchos pobres en la India, promoviendo con ello el uso del telar y la máquina de hilado, Como símbolo del movimiento independentista hindú, mismo que se encuentra plasmado a la fecha en la bandera de este país.   

De forma que, si sospechábamos por algún momento que la producción textil es inocua a las políticas de Estado, podemos observar con precisión, que participan incluso en la construcción de movimientos sociales que pueden generar revoluciones completas dentro de un país.  

Como dato al calce, una de las formas que ocupa Gandhi desde su paso por Sudáfrica y por supuesto a lo largo del movimiento de independencia, es la de invitar a los medios de información a que vean las injusticias cometidas en su contra y con ello modificar la opinión pública, misma que sería la que propició cambios como el del gobierno de Helmut en Sudáfrica o bien torcería la mano del rey Jorge VI, al mostrarlo como un tirano ante la comunidad de naciones. ¿Qué cambios no pueden producir las redes sociales, que permean hasta el último rincón del mundo nuestros actos buenos o malos para tener, como decía Marshal McLuhan, nuestros “cinco minutos de fama”? ¿Cómo afectará esa “instantánea” de nuestros negocio al flujo de capital o las ventas?  

Las condiciones laborales del siglo XIX, fueron tan terribles, que propiciaron, entre otras cosas, que intelectuales como Marx y Engels, se sintiesen tan ofendidos por estas, que suscriben el Manifiesto Comunista, escribe Marx “El Capital” y, con ello dan pie a todos los movimientos socialistas y comunistas del siglo XX, obligando a su vez, incluso, dentro de los países capitalistas, a propiciar la reflexión respecto de las condiciones laborales de los trabajadores, permitiendo que se adopten las medidas que habían sido propuestas por anarquistas, sindicalistas, socialistas y otros grupos que incluyen a feministas, trabajadores, promotores de derechos humanos y otros más a modificar las condiciones laborales de los Estados Unidos y con ello llegar al consenso de tener ocho horas de trabajo, seguro médico, seguro social, prestaciones, vacaciones, seguro de desempleo, permisos por maternidad, restricción del trabajo de infantes, condiciones salubres de trabajo y otras mejoras en las condiciones de los trabajadores, mismas que se fueron adoptando en diferentes países, incluso como una medida de combate al comunismo.   

Sin embargo, con la caída de la Unión Soviética en 1989, el neoliberalismo promovido por Frederic Hayek, los Chicago boys, Milton Friedman y otros, le dieron un nuevo respiro a las políticas draconianas del siglo XIX llevando a la desregulación de las políticas gubernamentales que gobernaban a las empresas y con ello llegando a nuevos niveles de injusticia, en la búsqueda supuestamente de dejar a la “mano invisible”, la regulación ética, moral, ecológica, de impacto al medio ambiente, etc. de lo que sea que hiciese la libre empresa, cambiando en buena medida a las condiciones de distribución de inversiones y satisfacción del cliente, en donde si bien, el usuario final del producto adquiere mayor poder para modificar las formas de producción o insumos de los productos que elige, también quedó liberada la forma en la que el gobierno restringía ciertas actividades empresariales.  

A la caída del Muro de Berlín, le sigue la búsqueda por la globalización, en donde se supone que Estados Unidos tendría ahora la hegemonía del poder y por tanto todo el mundo tendría que entrar a la economía de libre mercado, incluyendo el uso de la fuerza para obligar a los países que intentaban mantener protegidas sus economías, a veces con el modelo keynesiano.  

Una política un tanto parecida a la que usaron los Estados Unidos cuando abrieron a punta de cañonazos la economía de los japoneses en el siglo XIX.  

Esta globalización llevó en muchos momentos a la explotación de recursos que propiciaron que países de África, Asia y Latinoamérica, se encontrasen embebidos, en una maquila propiciadora de condiciones laborales más parecidas a las del siglo XIX que a las del siglo XXI. En una primera instancia, los consumidores norteamericanos no encontraron problemas ante este tipo de situaciones, ya que lo primero que se veía era que llegaban productos de alta calidad a precios que en ocasiones eran suficientemente bajos, como para que nadie se quejase de esta situación. Sin embargo, con el paso del tiempo, gracias a los medios de comunicación, empieza a resultar patente que para la producción de muchos textiles, se esclavizaban niños asiáticos o africanos, o bien, se usaban niños con salarios paupérrimos, en condiciones de explotación terribles, en donde se incluían como parte de los explotadores a grandes marcas de países industrializados, y eventualmente el consumidor norteamericano y por supuesto otros tantos de Europa, comenzaron exigir que los productos, aunque no se hiciesen dentro del país, exigiesen condiciones laborales suficientemente decentes, ya que para muchos consumidores y el hecho de que el producto no sea proveniente de una práctica comercial y productiva adecuada a la civilización, les resulta en un acto suficientemente indigno como para adquirir dichos productos. En la ausencia de consumidores, bajan las ventas y por definición los inversionistas buscan o el abandono de la empresa o bien, la exigencia de que ésta se ajuste a los requerimientos que hace la sociedad.  

Se pueden observar casos que han incluido, por ejemplo, a los electrónicos, en donde el requerimiento de coltán, compuesto químico metálico, que permite la miniaturización de equipos electrónicos como celulares, computadoras y pantallas, ha propiciado que en varios países africanos, se generen ejércitos cuyo único propósito es el de esclavizar niños y trabajadores, llegando a los extremos en donde se les corta la nariz como forma de identificación de esclavitud y pertenencia al ejército. Según el periódico el país, por cada kilo de cortar, se pierden dos vidas. Esto significa que todos que estamos utilizando smartphones, tabletas o computadoras de última generación, estamos participando seguramente en la muerte de gente del Congo. Esta industria, propicia la esclavitud de niños, la violencia generalizada, la violación de mujeres y niñas y otras calamidades más. Pese a que la República democrática del Congo tiene oficialmente prohibidas estas prácticas, las grandes empresas que incluyen a Apple, Samsung y otros más, siempre encuentran subterfugios legales para ser legal lo ilegal.  

Dice el periódico El País:  

“Según un informe de Amnistía Internacional, que analizaba 100 de los informes presentados por 1.312 empresas norteamericanas como Apple, Boeing o Tiffany & Co, el 80% de las empresas desconocían la procedencia de los minerales que usaban. Es decir, no sabían si estaban utilizando minerales de sangre; mientras que el 4% confesó que procedían de la República Democrática del Congo.”  

Tenemos también el caso de Joseph Cony, fanático religioso de fundamentalismo bíblico ugandés, quien dirige la guerrilla paramilitar “Ejército de Resistencia del Señor”, quien ha buscado hacer una teocracia cristiana en Uganda, forzando a aproximadamente 20,000 niños a pertenecer a dicho ejército y secuestrado a otros 40,000 y desplazó a 1.8 millones de personas, convirtiéndolas en refugiados. Al parecer, exigía como parte de la iniciación de ingreso a esta agrupación, que el niño matase a sus propios padres, a fin de que no tuviesen un hogar al cual tuviesen que regresar. En el año 2012, se creó un colectivo denominado “Invisible Children”, quienes buscan hacer llegar a Joseph Cony a la justicia internacional, restituir en lo posible los hogares desmembrados por el ejército. Últimamente, también se le busca por el comercio de animales exóticos y la matanza de elefantes. ¿será bien visto que usemos marfil ugandés en el diseño de ropa o joyería?  

Por otro lado, dentro de esta misma línea, tenemos que, a pesar de saber de que el coltán es un mineral escaso y que representa la pérdida de vidas humanas en su obtención, normalmente no hay ningún menoscabo en deshacerse de los electrónicos que ya no funcionan, habiendo abandonado desde hace rato, por cultura, la práctica de reparar los equipos y en lo posible reciclar cada una de sus partes, lo que está produciendo en este momento gigantescos basureros de electrónicos en donde cada uno de los componentes de los circuitos integrados, de las baterías, de los capacitores y pantallas, no tienen una posibilidad viable económica, de ser reciclados, por lo que el recurso terminará por acabarse y no estamos haciendo nada por recuperar este mineral.  

En la misma situación se encuentra el elemento indio, mismo que, al igual que el coltán, es un recurso no renovable, que no está siendo reciclado y por tanto perderemos toda la obtención de este en unos años.  

Por otro lado, tenemos a las empresas Victoria Secret, el Corte Inglés y otras, que emplean en condiciones infrahumanas, a trabajadores en Tailandia, Honduras o Marruecos. El objetivo de este tipo de empresas, es parte de la deslocalización que llevan a cabo muchas de las compañías textiles en países empobrecidos con el objetivo de maximizar sus beneficios y disminuir costos.   

Cuenta la redacción de America Latina en Movimiento  

“Todo depende de los plazos que las empresas impongan a sus proveedores, es decir, del tiempo que tarden en renovar sus prendas en las tiendas. Una joven embarazada trabajaba en uno de estos talleres durante 10 horas sin que el patrón le dejara ir al baño. Según cuenta una compañera era “una auténtica tortura, pero no se podía permitir el lujo de perder el trabajo”. Nike, Adidas, Levis o Benetton han sido denunciadas en numerosas ocasiones por abusar de sus trabajadores en fábricas insalubres, por prohibir el derecho a sindicarse, asociarse e incluso por explotación infantil.  

A los países enriquecidos sólo llegan los precios competitivos, los cambios continuos de escaparates y los diseños cada vez más innovadores que responden a los gustos de los consumidores. El derrumbe de un complejo textil en Dacca, capital de Bangladesh, en el que han muerto, por el momento, 570 personas, ha reabierto el debate. En estos talleres los trabajadores sufrían condiciones de abuso, con puertas de emergencia bloqueadas, rejas en las ventanas y horas extras obligatorias. Entre los escombros se encontraron etiquetas de compañías como Mango, Primark, Carrefour, El Corte Inglés o Joe Fresh.  

La campaña Ropa Limpia denuncia la implicación de grandes empresas occidentales en los cinco talleres textiles del edificio derrumbado, y exige responsabilidades. Se trata de una red formada por más de 200 organizaciones repartidas por todo el mundo que engloba ONGs, sindicatos y asociaciones. Su labor comenzó en los años 90 y desde entonces no ha dejado de movilizarse con el objetivo de defender los derechos humanos en el ámbito de la industria textil.” Según comenta Martha González Borrás.  

Ahí mismo, se hace mención de las grandes dificultades que ha tenido la OIT para regular a sus países miembros en la búsqueda de condiciones óptimas de trabajo, donde, siempre que permeé la corrupción dentro del país, resultará altamente difícil controlar que un insumo provenga de condiciones civilizadas.  

Los costos, siempre recaen en el último eslabón de la cadena.  

Esta diferencia entre los precios al consumidor que existen en países industrializados y los que se encuentran en vías de desarrollo, propician de manera adicional una competencia desleal de manera que las empresas que nacen en países con economías emergentes, tienen menos posibilidades de sobrevivir cuando compiten en ámbitos de libre mercado, con aquellas empresas que adquieren insumos a precios risorios.   

Sin embargo, la economía y la tecnología, no tienen palabra de honor, y la superpotencia norteamericana, se ha visto rebasada en las últimas dos décadas por la economía China, con la que no tienen muchas posibilidades de competir y que los ha llevado a cerrar sus mercados cada vez más.  

Esto es, el libre mercado que durante tanto tiempo había promovido el neoliberalismo, se resquebraja y pese a que tenemos todavía a grandes propulsores del libertarianismo, como lo es incluso el Partido Republicano de los Estados Unidos, países como Alemania también han preferido empezar el regreso a políticas restrictivas de comercio ante la imposibilidad de competir con países como China, Rusia, India y Brasil (los BRICS).  

En el documental de Tilmann Achtnich, de la DW (Deutsche Welle): Juego sin Límites, La Mentira del Libre Comercio, podemos observar que China se ha convertido en el gran productor del mundo y ya produce tan barato, que incluso países industrializados de la Unión Europea, tienen una completa imposibilidad de competir en contra de ellos, situación por la cual Alemania ha incrementado sus aranceles en la búsqueda de detener en un poco la importación de insumos chinos, así como productos terminados, intentando rescatar a sus propias industrias, mismas que, sin embargo, han tenido que utilizar vacíos legales para producir artificialmente en Alemania cosas que en realidad fueron hechas en China, ya que no tienen capacidad competitiva para hacer exactamente la misma pieza de manera local a un precio equiparable.  

En una primera instancia, por ejemplo la industria del zapato, vio mermada su producción y ventas debido a que a lo largo de varios años, las paupérrimas condiciones laborales de los chinos, propiciaron que se encerraba dentro de un barco-industria a cientos de trabajadores, quienes a lo largo de los meses que tarda en llegar de Asia a San Francisco el barco, en el transcurso, adentro de este se producen miles o millones de zapatos de diferentes calidades, mismos que son desembarcados inmediatamente en América, se llena el barco con insumos y materias primas suficientes y en el trayecto de regreso, repetirán la operación, obteniendo en el proceso zapatos a precios sumamente bajos, ya que en el momento de no estar la nave en un territorio definido y haber producido en aguas internacionales, no se encuentran sujetos a A impuestos de ningún país, las leyes laborales y a casi ningún convenio internacional, ya que es precisamente el vacío legal que existe sobre estas aguas.   

Esto afectó a la industria de Guanajuato del zapato, en donde se vieron grandes caídas en las ventas, lo que propició el cierre de diferentes empresas, afectando por supuesto la economía local e incluso nacional, con el agravante de que los consumidores mexicanos, quienes estuvieron recibiendo productos de baja calidad, en la ignorancia de supuestamente ahorrar unos pesos que se hubiesen gastado en un zapato de buena calidad, terminan comprando muchas veces estos zapatos de baja calidad, lo que va determinando un detrimento de la economía y de la calidad del usado, aumentando los volúmenes de insumos que van directamente a la basura al poco tiempo.  

China, por supuesto, ha logrado un incremento de su economía, manteniendo a lo largo de más de una década un PIB superior al 10 % e incluso, sobre el país que más millonarios produce en dólares y que más gente saca de la pobreza; sin embargo, el crecimiento de ellos propicia el cierre de empresas en otras latitudes del mundo, con el inconveniente de que no se les puede reclamar aspectos morales o éticos para exigir algún tipo de regulación a su mercado o a su producción. Este tipo de circunstancias tienen que ser contempladas por una empresa textil en el momento en el que se haga un balance para los stakeholders que intervengan.  

Una estimación que se hace por parte de algunos economistas, es que las políticas de Donald Trump, tienden a sacar sus capitales y en Asia y resulta altamente probable que buscando los resquicios legales, muchas empresas que están forzadas a producir en EU y emplear a norteamericanos, quizá propicien un aumento en la industria maquiladora del norte de México ya que, por mucho nacionalismo que tengan varias de las empresas norteamericanas, para la gran mayoría de los empresarios lo verdaderamente importante es producir más a un menor costo.  

Otro factor que hay que considerar, es que debido a la epidemia de coronavirus, si bien muchas empresas terminarán por desaparecer, habrá mucho desempleo una vez que pase la crisis y quedarán desbalanceadas las economías de casi todo el mundo, también debemos observar que los factores ecológicos han obtenido un amplio beneficio, permitiendo que los seres vivos no humanos cuenten con un respiro para recuperar sus hábitats, así como una importante disminución en la contaminación de grandes áreas terrestres y marinas. Esto nos debe dejar como reflexión el hasta qué punto conviene, Después del coronavirus, aspirar a producir sin contemplación, pensando únicamente en las ganancias.Esto quiere decir que la actual epidemia, seguramente dejará en las mentes de los nuevos profesionistas la expectativa de medir con mucho más profundidad el impacto ambiental que se tenga en el futuro.  

También tenemos, por otro lado los conceptos de obsolescencia programada, perspectiva que dan algunos industriales a sus productos en la expectativa de que Éstos duren la menor cantidad de tiempo posible, aunque dentro del rango de satisfacción del cliente, para que deban tirarse a la basura rápidamente y con ello propicien nuevas ventas del producto. En este mismo esquema, se propician corrientes de moda que tienen el objeto de hacer obsoletas prendas que todavía tienen perfecto uso pero que no deben encajar bajo ninguna circunstancia en la nueva corriente de pensamiento o moda, produciendo así grandes volúmenes de textiles, ropa y otra cantidad importante de productos que llegan a la basura llevando de manera paralela la imposibilidad de reciclar en formas costeables las materias primas que se encuentran en estos.  

Estas prácticas que buscan que la ropa sea rápidamente desechada, empiezan a ser vistas con una mirada inquisitoria por los consumidores de manera que en una cantidad importante de rubros, las ventas empezarán a descender buscando aquellas opciones en donde la empresa cuente con una visión de sustentabilidad, de buenas prácticas, comercio justo, condiciones laborales aceptables e incluso que se apoye al mercado local por encima del internacional; esto último es quizá una de las tendencias que nos está dejando la actual epidemia, aunque, todavía habrá que analizar a fondo esta premisa.  

Así pues, podemos realizar un enfoque en función de nuestros stakeholders:  

Sociales Primarios:  

Accionistas e inversores. Indudablemente es importante acercar a diferentes personas u organizaciones que se encuentren interesados en participar dentro de nuestra empresa; sin embargo, sería importante definir a priori, que dichos accionistas se encuentren dentro de un perfil acorde con las políticas ambientales y de sustentabilidad que deseamos, así como las condiciones laborales deseables, ya que en el caso de encontrarnos con un grupo de accionistas con suficiente poder para privilegiar la ganancia a toda costa por encima de principios morales y éticos, podríamos incurrir en la desaparición de la empresa en el mediano o largo plazo, mientras que previendo estas circunstancias, es posible definir previamente el sentido que tendría la empresa, a través de los objetivos y la visión de esta. Ahorrándonos con ello malos entendidos o situaciones ríspidas.  

Empleados (asociados). Existe una filosofía que replantea ver el concepto de Recursos Humanos, como asociados o colaboradores, situación semántica que cambia el enfoque de algo que se parece más a un combustible desechable a una persona que genera riqueza. Cuando le damos el enfoque de crear valor de marca en la empresa, a través de activos intangibles, uno de estos activos es muy plausible que sea un grupo de colaboradores cuyo perfil de vida cuente con una congruencia con los valores, misión y visión de nuestro negocio, ya que de esta manera el crecimiento tendrá una lubricación natural en el momento en el que el crecimiento ético y moral de los colaboradores coincida con el de la empresa, así pues, es importante definir con claridad dicha misión y visión a fin de que aquellos que se integrarán a la fuerza laboral encuentren una remuneración adicional en términos de valores. Por otro lado, cumplir exceder las expectativas de trabajo y relación laboral, debiese traducirse en una generación continua de riqueza. Este objetivo, por supuesto no es nada fácil, ya que existe una contraposición continua con la expectativa de generación de dinero por parte de los inversores o accionistas; de ahí la importancia de plantear en primera línea un documento básico que exprese una actitud irrenunciable a la obtención del objetivo a través de una posición ética y moral.  

Clientes. ¿Puede una empresa darse el lujo de seleccionar a sus clientes? En buena medida sí, ya que cuando se crea un valor de marca suficientemente alto, El precio del producto puede encontrarse mucho más ligado al prestigio de la empresa que el costo real, de forma que la traigamos únicamente a los clientes con el perfil que buscamos, Para lo cual sería importante desarrollar una amplia campaña que Ilustre nuestros valores, misión y visión.  

Proveedores. Hay un momento en el que quizá no sea tan complejo la selección de proveedores, ya que al inicio del negocio es importante visitar, platicar con los dueños o gerentes, así como revisar la documentación que sustente de la filosofía de la empresa, de forma que podemos hacer una selección mucho más razonada y que se ajuste a nuestras necesidades.   

  La comunidad. Un factor que no se contempla de manera regular pero que influye en nuestro negocio, como nuestro negocio influye en este sector, es la comunidad a la que pertenecemos. Una de las aportaciones interesantes que nos dejó la empresa McDonalds, es que se establecieron siempre como meta el mejorar  indefectiblemente la zona a donde llegasen, de manera que por norma general las calles aledañas y parques, deben ser libres de basura, y en lo posible libre de grupos vandálicos, de manera que la instalación de esta empresa represente una mejora que permita ser bien recibidos por la comunidad local, entre otras cosas porque estos serán clientes. De igual manera, la presencia de nuestro negocio en una comunidad debe balancear los intereses de esta con los nuestros.   

Sociales secundarios.  

Curiosamente estos stakeholders han venido cobrando importancia como parte de la imagen de la empresa de manera que hoy día resulta sumamente importante mantener tanta congruencia como sea posible entre nuestros objetivos como empresa y lo que espera la sociedad en general, e incluso la suposición de lo que deben de suponer las generaciones Futuras, ya que las condiciones actuales nos obligan a pensar en qué tipo de mundo estamos dejando para aquellos que vienen. En una conferencia de la empresa Hitachi, uno de sus gerentes hacía una reflexión de cómo se veía la empresa en 200 años; un estudiante preguntaba respecto de por qué hacer una estimación como esa, cuando para ese momento seguramente ya estarían muertos todos los directivos de la empresa, a lo que respondió este gerente que los japoneses están acostumbrados a pensar en muy largo plazo y esta, es una práctica que vale la pena traer a las empresas mexicanas a fin de que se prevean los resultados de cada una de nuestras acciones en los futuros inmediato y de largo plazo.  

Stakeholders secundarios, no sociales.  

Hoy por hoy, cualquier actividad industrial se encuentra bajo la mirada social y esta debe guiarse con circunspección, sobre todo cuando toca temas que resultan muy sensibles tanto a la sociedad, como a grupos interesados en estos.  

Así por ejemplo, en el momento en el que nuestro negocio emita algún tipo de tóxico el ambiente, inmediatamente tendríamos encima en primera instancia a la Secretaría del Medio Ambiente y Recurso Naturales. En caso de tener todavía más impacto, estarían visitando nuestras instalaciones de manera regular gente como Greenpeace u otras organizaciones cuyo objetivo sea salvaguardar ya sea el medio ambiente o los derechos de los animales, como PETA o la WWF.   

Ese tema resulta suficientemente delicado para quienes se dedican a la industria textil y de la moda, ya que se tiene que prever que, si bien es cierto que gente con altos recursos económicos tiende a buscar prendas exóticas que incluyen por ejemplo la piel de cocodrilo, la de iguana, la de chinchilla, la de ballena, marfil y otra cantidad importante de variedades que puedan integrarse a las prendas, es importante asumir que por una parte la imagen de la empresa puede irse a pique inmediatamente y por otro lado, los clientes pueden ser víctimas de represalias por parte de quienes defienden los derechos de los animales, habiendo casos en donde en reuniones sociales, aparecen furtivamente estos defensores y con spray quitan en lo inmediato el valor a la prenda.  

Así pues, la prospección en la realización de un negocio dentro de este ramo, amerita buscar de fondo los antecedentes históricos que han llevado a las decisiones de la sociedad para determinar qué es bueno y qué es malo, qué es ético y qué no, o bien, qué cae dentro de lo moral y qué no. A fin de que nuestra perspectiva de crecimiento tenga de manera mínima un futuro como negocio.  

  Bibliografía  

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Tilmann Achtnich. (2018). Juego sin Límites, La Mentira del Libre Comercio. 10 de mayo, 2020, de DW Sitio web: https://youtu.be/FEdeaBjOYFs    

 

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